4 julio, 2022by eurothequeen

Qué es el lobby y para qué sirve

En no pocas ocasiones el termino lobby se asocia a prácticas oscuras vinculadas con la presión ilegítima ejercida por lobistas despiadados que fuerzan a políticos o a líderes de opinión a asumir planteamientos cuestionables e, incluso, alejados del interés general. Pero nada más lejos de la realidad. El lobby no sólo es necesario en democracia, sino que es una herramienta al servicio de la sociedad que permite a empresas, organizaciones y ciudadanos comunicar sus ideas e intereses, defender su situación, informarse o contextualizar realidades complejas que les afectan.

Dónde surgen los grupos de interés

Para encontrar el origen de la palabra lobby debemos remontarnos a la Inglaterra de finales del siglo XVII. Entonces, el acceso de los ciudadanos a la Cámara de los Comunes estaba prohibido y, por ello, era habitual que estos se reuniesen con los diputados en las salas de espera o vestíbulos cercanos a la Cámara, conocidos en inglés como lobbies. En ellos era donde la ciudadanía transmitía sus preocupaciones a los legisladores, les interpelaba por posibles soluciones y les instaba a desarrollar reformas capaces de mejorar la situación.

Ulysses S. Grant, 18º presidente de los EEUU

En la cultura norteamericana, los grupos de interés son citados en la historia del conocido hotel Willard de Washington DC, emplazado en la Avenida Pensilvania y a poca distancia de la Casa Blanca y del Capitolio. Suele atribuirse Ulysses S. Grant, 18º presidente de los Estados Unidos, el uso del término “lobbyist” para referirse a quienes frecuentaban el vestíbulo del hotel para intercambiar impresiones con miembros de la clase política americana.

Para qué sirve el lobby

El lobby es una herramienta con la que ciudadanos y organizaciones ejercen su legítimo derecho a participar e influir en la toma de decisiones, algo consustancial a la vida pública.

En síntesis, es el ejercicio de toda actividad ética y transparente de influencia que ofrece a empresas y a organizaciones la posibilidad de generar sinergias con actores que operan en esferas distintas a las propias para que unos y otros conecten sus respectivas necesidades.

Entre las labores que facilitan los grupos de interés, destacan el impulso de la participación en el proceso de decisiones públicas o privadas; la mejora de la interlocución de cualquier institución con empresas, organizaciones o representantes de la sociedad civil; facilitar a los decisores información técnica y sectorial para su labor; promover el debate sobre asuntos de interés para determinados actores; o ayudar a empresas, entidades u organizaciones a mantenerse informadas y a conocer realidades complejas.